Cuidar de un padre mayor es una de las experiencias más complejas que podemos vivir. Porque no solo implica hacerse cargo de su salud, sus necesidades, sus miedos, su día a día, y de prácticamente todo su mundo, sino que también es un período de muchas pérdidas y duelos.
El cuidado invisible
Cuando hablamos de cuidadores, solemos pensar en las tareas prácticas: llevar al médico, organizar medicación, estar pendiente de sus comidas. Pero hay un algo involucrado en el cuidado,que nadie ve y que pesa más que cualquier tarea: el impacto emocional.
Es la preocupación constante. Es la culpa cuando no estás con él. Es la sensación de que nunca hacés lo suficiente, que podrías hacer más. Es llorar en silencio porque no querés preocupar a nadie, es sentir que tu vida se aleja todos los días, y que tu nueva vida está rodeada de preocupación, tristeza, duelos y angustia.
Cuidar de alguien no debería significar olvidarte de vos.
Cuando el amor y el agotamiento conviven
Una de las cosas más difíciles de aceptar es que podemos amar profundamente a alguien y al mismo tiempo sentirnos agotados por cuidarlo. Esas dos emociones no se contradicen. Pueden coexistir.
Y cuando no nos permitimos reconocer el agotamiento, el hartazgo, cuando lo tapamos con frases como "es mi deber" o "no puedo quejarme", el cuerpo habla, y a veces grita. Aparece el insomnio, la irritabilidad, la tristeza sin motivo aparente, la sensación de vacío, de angustia constante.
La culpa del cuidador
La culpa es la compañera silenciosa del cuidador. Culpa por querer descansar. Culpa por enojarse. Culpa por desear que la situación sea diferente. Culpa por vivir tu propia vida. Culpa por querer que se acabe el infierno que vive.
Pero esa culpa no debería existir, porque todo eso no te hace culpable de nada, solo hace que entiendas que no sos un robot, que sos un ser humano pasando por una situación durísima. Te habla de un sistema de creencias que dice que cuidar de vos es egoísmo. Y no lo es. Cuidarte es lo que te permite no enfermarte, y poder seguir cuidando.
¿Cómo empezar a cuidarte?
- Reconocer que estás viviendo algo difícil y que tenés derecho a sentirte cansado, agotado, harto.
- Buscar un espacio donde puedas hablar de lo que sentís sin juicio, sin que personas que no tienen ni idea de lo que significa lo que estás atravesando.
- Aprendé a pedir ayuda sin sentir que es porque estás fallando.
- Date permiso para tener momentos propios, sin sentirte culpable por eso.
- Comprendé que cuidarte no es abandonar a tu padre, todo lo contrario, cuidarte es evitar enfermarte, y que tus padres se queden sin cuidador.
No podemos cambiar a los demás, pero sí la manera en que vivimos nuestras relaciones.
Si estás leyendo esto y te sentís identificado, quiero que sepas que no estás solo en esto. Y que el primer paso para estar mejor es permitirte reconocer cómo te sentís.